Periodismo de calle

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Jimmy Breslin, periodista de Estados Unidos.

El periodismo requiere olfato y que deja muchas suelas gastadas. El verdadero reportero es el que camina, palpa, escucha, huele y observa la realidad. No hay nada que se escape a sus sentidos, de su libreta de anotaciones y su destreza para contar historias. Jimmy Breslin lo sabía. Falleció el domingo pasado en Nueva York, y era conocido como el maestro del periodismo de la calle, aquel que veía en los seres marginales posibilidades de relatos alucinantes.

Breslin formó parte de los exponentes del periodismo narrativo con reportajes como ‘Cavar la tumba de JFK fue un honor’. Seguramente, mientras todos sus colegas estaban en busca de primicias o de las declaraciones de gente con poder, Breslin buscó al sepulturero y abordó el entierro desde la experiencia de quien, literalmente, cavó la tumba.

“Clifton Pollard estaba seguro de que le tocaría trabajar este domingo, así que se levantó a las 9 a.m. en su departamento de Corcovan Street y se puso el overol caqui antes de entrar a la cocina a desayunar”. Sin mayores preámbulos, Breslin ubicaba a sus lectores, los involucraba con sus personajes y los atrapaba desde el inicio. No era sencillo, requería de experticia para narrar, con estilo propio, descripciones y diálogos.

Pablo de Llano, en ‘El País’ de España, lo describe como “el reportero alocado, bebedor, entrañable pero de prontos huracanados, un bárbaro tocado por el talento natural para el oficio, un tipo común pero también un intelecto privilegiado”. Obsesionado con la perfección, no dejaba una nota suelta sin que estuviera impecable. Aprovechaba hasta el último segundo que le ofreciera la imprenta y atosigaba a los editores hasta que le dieran el visto bueno. Todo esto hace de Breslin un periodista de la calle, de esos que están a punto de extinguirse…

Roque Rivas Zambrano

roque@lahora.com.ec

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Periodismo de calle (La Hora)

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Jimmy Breslin: Uno de los fundadores del ‘Nuevo Periodismo’

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Cavar la tumba de JFK fue un honor

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Apostar por el periodismo…

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¿Qué ocurre con el periodismo en la academia latinoamericana? Miguel Ángel del Arco, profesor en la Universidad Carlos III de Madrid, responde en un ensayo, en que elabora un panorama de la situación, al hacer el mapeo y análisis de la calidad de la enseñanza periodística, sus carencias y obstáculos, además de la demanda y la oferta laboral en la región.

En el portal Cuadernos de Periodistas, empieza por citar a exponentes del oficio como Ryszard Kapuscinski, quien afirmaba que “el periodista es un cazador furtivo en todas las ramas de las ciencias humanas”. Aconsejaba estudiar antropología, sociología, ciencias políticas, sicología, literatura, para complementar la preparación profesional.

Según el docente español, en “América Latina, como en Europa, las universidades están llenas de estudiantes que sueñan con ser periodistas… salen hornadas de licenciados, graduados, allí egresados, que no van a encontrar trabajo fácilmente porque los medios no pueden acoger tanto joven recién salido de las facultades”. La Comunicación se impuso frente al Periodismo, bajo el supuesto de que representa mayores posibilidades de inserción laboral.

Esto provocó malentendidos y enfrentamientos entre Comunicación y Periodismo. “Fueron las escuelas norteamericanas las que cambiaron el título a los estudios de Periodismo, pero la homogeneización más rápida se produjo en América Latina, a finales de los años 60”.

El resultado es que las facultades incrustan la carrera de Periodismo como una parte del gran paraguas de la Comunicación. Aunque es una tendencia, Miguel Ángel del Arco destaca ejemplos de instituciones, como la Universidad de Antioquia o como la Fundación Gabriel García Márquez, que han apostado por el Periodismo como una carrera completa e independiente.

Roque Rivas Zambrano

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La Hora

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Estado de la enseñanza del periodismo en América Latina

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La banalización

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La cámara se enciende cuando el hombre empieza a golpear la ventana del auto.

-¡Hola! ¿Cómo estás? ¡Hola! ¿Cómo estás?, repite hasta que la mujer abre la puerta y se baja del vehículo. Entonces, como en una presentación, él dice: “¡Miren! ¡Saliendo del motel! ¡Saliendo del Tantra!”.

Así inicia el video que se volvió viral, el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer. Lo que en un principio fue el registro visual de un hombre que encuentra a la esposa con su amante, después se convirtió en tema de discusión en redes sociales, suscitando comentarios de solidaridad, rechazo, insultos y una ola de memes.

Las frases más disímiles se replicaban en los muros de Facebook: “Bien hecho, por puta”, “no sé tú, pero entre la puta y la borracha, me quedo con la borracha”, “marido descubre a la suripanta saliendo del motel”, entre otras. La violencia de género contraataca.

Lo más grave es que los usuarios de estos espacios toman un hecho privado, lo banalizan y asumen el papel de jueces. Se dan el trabajo de difundir datos personales de los involucrados: números de teléfonos, cargos que ocupan en las empresas, placas de sus autos y más. La gente deja fluir su odio, agrede y comparte burlas e improperios.

La discusión sobre la infidelidad y los culpables encubre un problema más preocupante: el morbo, la falta de criterio para discernir qué información es relevante, si construye o no. Hay que pensar antes de “compartir” o “retuitear”.

Existe una banalización de la violencia generalizada. Como dice Alberto Constante, teórico mexicano, las redes sociales sirven como agentes de producción social y cultural, pero también, como en la vida real, de reproducción de la violencia…Las redes sociales no son otra cosa que el reproductor de los fenómenos que habitan a esta sociedad”.

Roque Rivas Zambrano

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La Hora

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Enderezar el timón

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Revisé una serie de investigaciones especiales que una periodista de televisión realizó sobre un caso polémico. Al entrevistar a uno de los implicados empezó a cuestionarlo sobre sus acciones, sin dar espacio para que respondiera. No es un caso aislado. Este episodio, en el que el entrevistador se vuelve el protagonista es frecuente. Esto solo evidencia cómo, repetidas veces, los reporteros olvidan cuál es su rol.

En 2015 la Real Academia Española actualizó la definición de periodista: “persona profesionalmente dedicada en un periódico o en un medio audiovisual a tareas literarias o gráficas de información o de creación de opinión”. La generación de contenidos, a partir de la indagación; la divulgación de los hechos y la entrega de elementos para que las personas debatan temas relevantes son tareas inherentes a este oficio. Se distorsionan cuando un periodista cree ser “dueño de la verdad” o un juez, con poder para condenar o absolver.

Ryszard Kapuscinski decía que “el deber de un periodista es informar de manera que ayude a la humanidad, sin fomentar el odio o la arrogancia. La noticia debe servir para aumentar el conocimiento del otro, el respeto del otro”. La cronista argentina Leila Guerriero comentó en una entrevista que el papel del periodismo es el de entender, incluso si duele. “Te podés encontrar con que el héroe de toda tu vida, al que tenés la posibilidad de entrevistar, es un pusilánime…Lo importante es que no se ejerza el rol de la venganza periodística: como un tipo me cayó mal, lo voy a demoler. Un periodista es más interesante cuanto más trabaje en contra de la comodidad”.

Es importante volver a las concepciones de estos profesionales apasionados para “enderezar el timón” y recordarnos por qué hacemos lo que hacemos…

Roque Rivas Zambrano

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La Hora

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Elecciones: Odio ‘online’

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La coyuntura política generó severos enfrentamientos entre usuarios de redes sociales. Insultos, ataques, discusiones violentas dominaron estos espacios, convertidos en plataformas para evidenciar el descontento ante el proceso electoral que vivió el Ecuador desde el domingo pasado.

El conteo de votos fue uno de los detonantes. A raíz de que el CNE desglosó los resultados por provincia, muchos se concentraron en atacar a Manabí, donde Lenín Moreno obtuvo el 53, 82% de los votos frente a 17, 96 que consiguió Guillermo Lasso.

Frases como “No vuelvo a Manabí a dejarles un dólar”, “Devuelvan los atunes”, “Manabí te mereces otro terremoto” o “Ni el terremoto les acomodó las neuronas”, circularon a través de Twitter y Facebook. En estos mismos circuitos se difundió un audio en el que se ofende a los manabitas. Estas declaraciones se le atribuyeron a César Monge, director nacional del movimiento Creo.

Los agravios generaron diversidades de respuestas, concentradas bajo una etiqueta que se convirtió en tendencia: #ManabíSeRespeta.

Este enfrentamiento es un ejemplo del discurso de odio que se reproduce en las redes sociales. Recientemente, en el portal Clases de Periodismo, se publicó un artículo en el que se comenta que, según estudios científicos, un individuo tiene aproximadamente 60 mil pensamientos al día, de ellos la mayoría son negativos.

Las redes sociales son sitios que estimulan a quienes las emplean a publicar constantemente lo que están pensando. Expertos en el tema coinciden en que el anonimato es una de las condiciones por las que la gente expresa rencor, dice mentiras y se aprovecha de la “libertad de publicar” para violentar derechos. La falta de una regulación de estos espacios (y de consecuencias para los que atacan) es otro aliado del creciente y peligroso odio “online”…

Roque Rivas Zambrano

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La Hora

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Altavoz

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El altavoz es una herramienta empleada para que muchas personas puedan escuchar un mensaje trascendental. Este elemento, que permite potenciar el sonido y que es un símbolo de las protestas sociales, es la figura que escogieron tres periodistas independientes para nombrar un proyecto que aborda el tema de la participación juvenil en procesos electorales.

El objetivo es convertirse en un canal para que los jóvenes ecuatorianos expresen sus expectativas, necesidades e intereses, dejando atrás la idea de que son un grupo dominado por la confusión o sin una visión clara de la realidad política del país y de lo que implica la democracia.

Para lograrlo se plantearon realizar una dinámica que consistió en desmenuzar los planes de trabajo de los ocho candidatos a la presidencia e identificar cuáles de las acciones estaban enfocadas o dirigidas a este grupo etario.

Este mapeo fue presentado a cinco jóvenes. Las propuestas se imprimieron en papeles de colores y se invitó a los participantes a construir una “súper propuesta” que incluyera lo que se les había olvidado a los presidenciables.

 El resultado se publicó en el portal de Plan V, en un reportaje titulado ‘Quieren el voto de los jóvenes, no su voz’. En el texto se explica que entre los temas que más le preocupan a los chicos está la educación, el desempleo, la inclusión y la libertad de expresión.

El proyecto consta de una segunda parte: la activación a tiempo real, en tres recintos electorales el día de las elecciones. Bajo el hashtag #HazteOír, los jóvenes podrán compartir su experiencia como ciudadanos que deciden. Por lo tanto, estará obligado a saldar las deudas pendientes, denunciadas a través de este altavoz.

Roque Rivas Zambrano

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Altavoz (La Hora)

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Quieren el voto de los jóvenes, no su voz

Cinco jóvenes quiteños construyeron una propuesta ideal a partir de los planes de campaña entregados al CNE por los ocho presidenciables.

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La Revista…

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El número dos de La Revista, publicación de la Facultad de Comunicación Social, de la Universidad Central, está en circulación. Después de un arduo trabajo editorial –convocatoria, selección de temas, revisión de estilo, diseño e impresión– este producto, que reúne lecturas, asombros y reflexiones, está a disposición de estudiantes, docentes y personas apasionadas por el periodismo y la literatura.

Esta nueva edición viene cargada de temas que aluden a procesos creativos y a realidades coyunturales del oficio. Así, la sección de ‘Línea Recta’ está conformada por tres artículos: ‘Guía práctica para realizar una buena entrevista’, de mi autoría; ‘Planificación estratégica y comunicacional y creación de valor’, de Karina Granja Altamirano; y ‘La revolución de los blogs, diez años después’, de José Luis Orihuela, español.

En la sección de ‘Expreso móvil’, el lector podrá embarcarse en un viaje hacia la realidad de la provincia de Pastaza, de la mano de Christian Navarrete, quien escribe la crónica ‘Grilletes y cerrojos que atenazan al Ecuador’ y podrá enterarse de los desafíos de hacer periodismo digital a partir de una entrevista que José A. Mendieta le realiza a Christian Espinosa, director de Cobertura Digital.

Las secciones ‘Doble Sentido’ y ‘Perdigones’ lo sumergirán de lleno en el mundo de las letras, a partir del extracto del ensayo ‘El cuento, ese demonio’, de Marco Antonio Rodríguez, y de otros escritos acerca de la literatura y la política. Además, disfrutará de una muestra poética de Rocío Soria y Walter Jimbo.

En ‘Extramuros’ encontrará reseñas de cinco interesantes libros. Los más de 15 artículos que componen La Revista, a decir de su editor Fabián Guerrero, reflejan “una escritura sentida y pensada, que así se vierte en cada página de este ejemplar”.

Roque Rivas Zambrano

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La Revista (Facso)

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