Desafíos del periodismo en la sociedad del conocimiento

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Señales.- Este libro reúne una decena de reflexiones sobre la actualidad del periodismo y la comunicación en un contexto apremiante y escurridizo. Los medios, los periodistas, las fuentes, las relaciones entre ellos y con la audiencias; el quiebre de la asimetría entre los productores y los consumidores y la búsqueda de narrativas para los nuevos formatos; la vertiginosidad de los cambios tecnológicos y su impacto en el sistema mediático y sus actores, constituyen algunos de los ejes temáticos abordados…

Desafíos del periodismo en la sociedad del conocimiento

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Carta al padre

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Queridísimo padre:

Hace poco me preguntaste por qué digo que te tengo miedo. Como de costumbre, no supe darte una respuesta, en parte precisamente por el miedo que te tengo, en parte porque para explicar los motivos de ese miedo necesito muchos pormenores que no puedo tener medianamente presentes cuando hablo. Y si intento aquí responderte por escrito, sólo será de un modo muy imperfecto, porque el miedo y sus secuelas me disminuyen frente a ti, incluso escribiendo, y porque la amplitud de la materia supera mi memoria y mi capacidad de raciocinio.

A ti la cosa siempre te ha resultado muy sencilla, al menos en la medida en que has hablado de ella delante de mí y delante -indiscriminadamente- de muchos otros. Tú piensas más o menos lo siguiente: has trabajado a destajo tu vida entera, lo has sacrificado todo por tus hijos, muy especialmente por mí, lo que me ha permitido vivir «por todo lo alto», he tenido completa libertad para estudiar lo que me ha apetecido, no tengo motivos de preocupación en cuanto al pan de cada día, o sea, no tengo motivo alguno de preocupación; tú no has exigido a cambio gratitud, conoces “la gratitud de los hijos”, pero sí al menos una cierta deferencia, alguna que otra muestra de simpatía; en lugar de eso, yo siempre me he escabullido de tu presencia, refugiándome en mi habitación, en los libros, en amigos chalados, en ideas exaltadas; nunca he hablado abiertamente contigo, nunca me he puesto a tu lado en el templo, jamás te he ido a ver a Franzensbad 1, ni en general he tenido nunca espíritu de familia, no me he ocupado de la tienda ni de tus demás asuntos, te he endosado la fábrica2 y después te he dejado plantado, a Ottla3 la he apoyado en su caprichosa testarudez y mientras que por ti no muevo un dedo (ni siquiera te traigo entradas para el teatro), por los amigos lo hago todo. Si resumes lo que piensas de mí, el resultado es que no me echas en cara nada propiamente inmoral o malo (a excepción tal vez de mi último proyecto matrimonial), pero sí frialdad, rareza, ingratitud. Y me lo echas en cara de una manera como si fuese culpa mía, como si yo hubiese podido cambiarlo todo con sólo dar un giro al volante, mientras que tú no tienes la menor culpa, como no sea la de haber sido demasiado bueno conmigo…

Carta al Padre

Esta sí es la ‘biblia’ del periodismo

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El Libro de Estilo de El País de España constituye una referencia para este diario y para muchos otros. Un manual que acoge normas de conducta periodística y pautas de escritura en una profesión que depende de la letra, del acento y de la palabra incluso para los que trabajan con la voz.

Nacida a iniciativa de Juan Luis Cebrián, la publicación comenzó a gestarse casi a la vez que el periódico, según cuenta el periodista Álex Grijelmo, responsable de la primera edición que se comercializó en librerías (1990).

“Al principio el Libro de Estilo albergaba solamente unas reglas de orden interno, y no se publicaron”, recuerda. Su objetivo fue y es “dar coherencia a los textos del diario y marcar unas normas de conducta”, resume.

Libro de Estilo